El otro día, cuando fuimos a IKEA, aparte de redecorar nuestra vida, compramos un par de tablas de cocina (en nuestra cocina somos dos, así que necesitamos dos tablas :)

Las unté bien con aceite de oliva ya que dicen que en las tablas de madera es mejor no usar jabones o detergentes, que es suficiente con lavarlas bien con agua y darles aceite para conservarlas en buen estado. Y las estrenamos con unos canapés y con la receta que os cuento hoy: Pollo a la sidra.
Esta receta es muy sencilla de hacer y sale muy rica, pero tiene el inconveniente de que no se puede improvisar, hay que prepararla con cierta antelación.
Necesitamos: Sidra, dientes de ajo, pechugas de pollo limpias, harina, zanahorias, sal, ketchup y mostaza.
Lo primero es machacar un poco los dientes de ajo en un mortero o similar. Nosotros utilizamos un diente por persona. Cortamos las pechugas de pollo en tacos con forma de cubo de unos tres centímetros de lado, para ello es mejor que las pechugas sean más bien gruesas. Ponemos los dientes de ajo y los tacos de pollo en una fuente, de modo que no estén amontonados ni sobresalgan por encima de la fuente. Y regamos con sidra hasta que los trozos de pollo estén completamente sumergidos. Y echamos un poquito de sal.
Metemos la fuente en la nevera y nos vamos al cine.
Dos horas después preparamos una salsa mezclando ketchup y mostaza a partes iguales y ponemos dos sartenes con abundante aceite a calentar. Sacamos los trozos de pollo de la sidra, que ya habrán absorbido todo el líquido necesario, los secamos con papel de cocina y los rebozamos ligeramente en harina. Pelamos algunas zanahorias (depende del tamaño) y las cortamos en tiras finas y largas, lo mejor es utilizar para las dos cosas un pelador.
Con el aceite caliente en ambas sartenes echamos el pollo en una y las tiras de zanahoria en otra. El aceite tiene que estar muy caliente para que se haga rápidamente la carne, formándose una costra por fuera. La zanahoria tardará menos que el pollo en hacerse, pero en cualquier caso no hay que dejar ninguna de las dos cosas demasiado tiempo para que no se resequen.
Y ya está, escurrimos un poco la zanahoria, para eliminar el exceso de aceite y servimos en los platos junto con los trozos de pollo y un poco de salsa. Que aproveche.
Esta receta salió de uno de esos programas de cocina de la tele a los que estoy pensando en aficionarme. Lo siento, no recuerdo el nombre del cocinero.



